Ya conduciendo de camino a la consulta, las cosas empezaron a ir mal. Girando a la izquierda en la rotonda del supermercado y debido a una obra que había. Para no comerse una baliza de señalización hay que echarse a la izquierda y pasar delicadamente sobre ¡un socabón de mil demonios! de tal forma que si vas un poco alegre en la conducción tu rueda puede salir mal parada. Pues eso, cogí el maldito agujero de tal forma que a la rueda no le pasó nada... al coche tampoco pero en ese preciso instante se me jodió la luz delantera izquierda y la radio desde aquel día ¡no suena!
Una vez en el zaguan frente a la puerta, con el absoluto nerviosismo que me provocaba el simple hecho de estar allí, con la decisión de los asustados golpeo levemente la puerta por dos veces. Segundos después escucho el "clack" del pestillo abriendose y un leve chirrido proveniente de alguna bisagra, el cual, da paso a una rendija sobre el canto izquierdo que cada vez se hace mas amplia hasta dejar ver lo que la puerta ocultaba tras de ella.
Bajo el dintel aparece una chica joven que me mira cálidamente y con una sonrisa trás un ademán me invita pasar. Entro en el mini-recibidor y escucho tras de mí el golpe de la puerta al cerrarse, es en ese instante cuando escucho una aterciopelada voz que me dice - No te quedes ahí, por favor pasa al fondo - Empiezo a caminar por el pasillo dejando a la izquierda una
pequeña cocina para encontrarme con un saloncito pequeño pero bastante coqueto.

Una mesita baja de madera con un centro de flores secas en color blanco, albergaba en su balda inferior toda una amalgama de revistas, frente a la mesa un sofá en color crudo de tela un tanto abofado pero con pinta de comodo, a la derecha de este, un sillon de estructura y brazos descubiertos sobre la cual descnsaba un largo cojin que hacia la forma del espaldar y el asiento. Girando a la izquierda noventa grados uno de estos muebeles modernos que son el mueble bajo y dos estanterias cerradas colgadas en la pared. En la parte derecha una puerta corrediza doble cerrada, que ocupaba casi toda la pared.
Cuando sigo con el reconocimiento, es cuando reparo en aquella chica que se estaba acercando por el mini pasillo. No era excesivamente alta, en torno al metro sesenta y con una silueta que dibujaba la forma de unas caderas prominentes acordes con el tamaño del busto.Parecía ir vestida de calle, con unos zapatos de tacon una falda clara hasta la rodilla y un top de largos cuellos en colores crudos. A medida que salía de la penumbra del mini pasillo, se ívan descubriendo mas detalles de su forma. Solo cuando se coloca en el saloncito, afloran los rasgos de aquel pequeño angel, para impregnarse sobre mis retinas.
Lisos y dorados hasta la mitad de la espalda, sus cabellos se adormecían grácilmente sobre los hombros y la espalda. El flequillo corto, dejaba ver unos grandes ojos color verderon que miraban con aire melancólico, que se apoyaban sobre dos buenos almohadones hechos pómulos. Una nariz redondeada en el centro, pendia sobre unos labios tiernos y carnosos que andaban en forma de sonrisa agradable que dejaban entrever una sonrisa tan perfecta, que parecía hecha a capricho. Todo sobre un generoso menton que terminaba de hacerle unos simpaticos hoyuelos bajo las comisuras de los labios.
- Hola, tengo cita con el doctor ahora - ella me mira con gesto serio, me mira y dice - ¡ doctora ! estos del seguro... hace 6 meses que llevo diciendoles que me tienen mal puesta en la guía - y añade - soy la "doctora" María José Luminar del Campo -

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