20/01/2010
Un alma perdida en su propio sentimiento.
Grandes enígmas de aquel que sufre.
En silencio, triste en la oscuridad.
Aferrado a recuerdos
de no poder conseguir aquello que
todo mortal ansía alguna vez.
Aquello que creías haber agarrado
y, derrepente miras
viendo que ha desaparecido
ante la visión de un sueño,
el sueño incierto de aquel momento.
Entonces, sólo entonces refugias el alma
en lo más recondito de tu ser,
dando cuentas al propio llanto
del suave y dañado latir del corazón,
aún roto en mil astillas.
Astillas de pálido escarlata
que moran aún en su justo lugar.
Como esto es posible, sea
abolengo de generaciones venideras.
Se suelta este arrullo,
con toneladas de pesar escrito,
avisando de aqueste destino.
A todos los que dejárense
llevar de pasiones inciertas,
como aquel que escribrió estas letras.
Publicado por
Gonsalves Elsolaina
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