Recuerdo aquella calurosa tarde en septiembre del año 1994, estaba en la piscina de una dehesa que tenía una amiga. Ahí, en medio del campo, todos los quinceañeros andabamos dando rienda suelta a la efusibidad que envolvía nuestra pubertad.
Hacía poco tiempo que habia empezado a "salir" con mi primera chica, María. Estabamos dándonos arrumacos cuando alguno de aquellos colegas se le ocurrio una nueva forma de "hacer el cabra" ( ahora se llaman deportes de riesgo) Aprobechando los 800 metros de rampa que formaba el camino que hacía de entrada a la piscina, abriendo la cancela del recinto y colocando una tabla inclinada entre el rodapié de la piscina y el suelo, quedaría un salto de BMX ¡brutal!
Así fué, primero salto aquel que tuvo la idea, fué un buen salto pero poco vistoso. Después salto otro colega, ese fué mejor ya que en el aire consiguió cruzar las piernas mientras soltaba la bicicleta en el aire. Saltarón dos chabales más con saltos bastante normales y por ultimo lo hice yo.
Subí el camino y cuando estaba arriba, di la vuelta para ponerme en sentido de bajada, recuerdo que me pare a tomar aire y a visualizarme haciendo dando un gran salto como los que daba con el skate en el half-pipe del parque. Tome la ultima bocanada de aire, contuve la respiración y empezé a pedalear fuerte cuesta abajo, pedaleaba lo mas rápido que podía para cojer más velocidad y así hacer el salto mas alto y largo que todos los demás. LLegé a la tabla, tire del manillar hacia arriba para levantar la bicicleta y salí despegando. En el aire, solté la bicicleta empecé a encogerme para intentar tocarme los piés y así hacer mi figura aerea, pero cuando estaba a punto de conseguirlo PATAPUM¡¡¡¡¡ ladeado en el aire, no me di cuenta y mis 89 kilos de peso calleron sobre mi pierna izquierda yá apollada en el fondo de la piscina. Lo unico que pudo escucharse fué un profundo alarido y la bicicleta callendo sobre el agua.
Un sindrome compartimental que debido a la cirugía descompresiva provocó una infección bacteriana severa por anaerobias y que desenboco en la estirpación total de la zona tibial anterior provocando un pié en equino de 45 grados. Solo después de 3 meses de ingreso, un año de rehabilitación y una artrodesis de tobillo varios años después, pude volver a caminar de forma casi natural a pesar del dolor crónico en el tobillo izquierdo.
17/03/2010
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