Corre el año 2000,llevo trabajando en un departamento de soporte técnico "nivel 2" algo mas de un año a turno de 24x7 en régimen de obras y servicios por poco más de noventamil pesetas al més. Aquello es un autentico y estresante infierno de papeles, teléfonos sonando constantemente y gente joven sin experiencia a la hora de llevar equipos de trabajo. Los tiempos de respuesta, las medias estádisticas de resolución de incidencias y el menor número de ordenes de trabajo a los técnicos de las contratas son los que mandan. No importa como, no importa cuando, no importa de que manera... no importa nada. Pero esos número han de estar en su sitio aunque haya que mentir para ello.
Tengo 21 años y en una de mis 4 bajas, en ese periplo, por problemas gastrointestinales recibo una llamada del sindicato al cual estoy afiliado de forma particular desde que empezé mi andanza laboral. Para informarme de que se vá a celebrar una charla informativa en mi empresa (segunda contrata de la operadora de telecomunicaciónes) al respecto del tema sindical. Trás esa charla y algunas más con el tipo que la dió, teniendo en cuenta la absolutamente nefasta e inexistente "calidad" de mi puesto de trabajo. Hablando en la máquina del café con todos los 50 "compañeros" del departamento, llegamos a la conclusión de que algo teníamos que hacer al respecto de esa ecuación mal balanceada que existía entre responsabilidad y trabajo, sobre todo porque teníamos la certeza de que los dos departamentos por debajo nuestro en el organigrama, ganban más de el DOBLE que nosotros teniendo la MITAD de estress y responsabilidad. Así que con el arrojo, fuerza, decisión y coraje que caracterizan a los heroes de la fantasía medieval. Cuatro "compañeros" y yó decidimos tomar la vía de las armas morales para entrar al trapo del combate plural contra mi empresa y la operadora de telecomunicaciónes en pro de los derechos de los "compañeros" trabajadores.
Año 2002, el extresante infierno laboral sigue existiendo pero en solo año y medio habíamos conseguido la paridad de sueldos con respecto a los otros departamentos.Habíamos conseguido un descanso de 24hrs entre el turno de noche y los de día, también habíamos cambiado el turno de refuerzo al fin de semana de 14 horas por una guardia pendiente de un teléfono y habíamos logrado un descanso visual de 5 minutos por cada 2 horas delante de la pantalla. Debido a fusiones de la operadora, nos habían cambiado la ubicación. De estar en un parque técnologico muy bonito con ventanas grandes, verdes parques y pajaritos cantarines a una mísera nave industrial con tres tragaluces al lado de un obrador de pan. Terminando mi semana de noche, saliendo el lunes a las 07:00 de la mañana . Es cuando sobre las 14:00 de la tarde recibo una llamada del "compañero" presidente del sindicato diciendome que al día siguiente no iba a poder incorporarme al trabajo porque la operadora había bloqueado mi tarjeta, denegandome el acceso al puesto de trabajo.
Mi empresa no podía despedirme debido a mi categoría de secretario del sindicato. Ni al presidente, ni al tesorero ni a los vocales les ocurrio nada a ese respecto ya que, al parecer solo, mis números eran los habían caido empicado, cuando solo un més antes había quedado el segundo de mi turno. Aquel día de la noche a la mañana, los "compañeros" habían dejado de serlo. No solo no hicieron nada si no que a la postre, llegó a mis oidos que esos cuatro habían ascendido y aumentado su percibí mensual. Mientras yo y desde aquella mañana siempre sería recordado como "el tio al que denegaron el acceso y lo hecharon por sindicalista"
17/03/2010
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