Corazón de grafito y piel de madera, surgen de ahí palabras efímeras y caducas como promesas de amor que pierden el vigor a medida que Nicte y Erebo hacen acto de presencia en los corazones de estos que un día las escribieron y de aquellas que una tarde las leyeron.
La grisácea carbonilla recorre un blanco papel en sinuosos vericuetos queriendo representar sentimientos. Pretenciosos caracteres, intentan el acople de equivocadas señales, transmutando letras desde un humilde soporte físico a limpias imágenes, sensaciones dentro de la materia gris del cerebro y más allá de la roja musculatura cardíaca.
Lápiz, papel y letras, muchas letras. ¿Para que? A mi memoria llegan flashes en como saetas que se clavan hondo en el recuerdo. Alguien me dijo un día – Toma, te regalo este lápiz para que puedas escribir y después borrar si te arrepientes de lo escrito – y yo quisiera saber si algún día ella se arrepintió lo más mínimo.
Existen factores que me obligan a ejercer de estúpido postulante. Uno de ellos la juventud, otro la idiosincrasia, otro el misterioso halo en derrededor. Aunque también existen cuestiones que me obligan a mantener una actitud distante.Es La opacidad de su ser, la permeabilidad de mi consciencia, un turbio pasado y un profundo respeto por los que nos acompañan. En definitiva, hay que hacer de cuentas y saber que todo lo que apuntamos sobre nuestra vida, ya sea a lápiz o carbonilla, nunca habrá de ser borrado ya que nosotros somos el lienzo, el tiempo el escritor y las decisiones la tinta indeleble, que nos marca el punto de inicio y fin de nuestro propio circulo.

